Medioambiente, paisaje y grabado japonés

VALIENTE NUEVO MUNDO

En el año 1932 Aldous Huxley escribió la tecno-distópica “Brave New World”. Unos años después, la Bomba Atómica inauguró aquella nueva modalidad de mundo, descrito por Huxley como un mundo felizmente sometido al dominio total de las capacidades tecnocientíficas. En aquel contexto, el autor inglés escribió en el prólogo a la reedición de su libro:    

Procusto moderno, el científico nuclear preparará el lecho en el cual deberá yacer la humanidad; y si la humanidad no se adapta al mismo…, bueno, será una pena para la humanidad. Habrá que forcejear un poco y practicar alguna amputación….

La Bomba Atómica aparecía entonces como poder de destrucción total del mundo y, simultáneamente, como medida del mundo, y en virtud de la condición ambiental que posee el ser humano, también como patrón para controlar, moldear y adaptar a los humanos a ese Valiente Nuevo Mundo Atómico.

Si el ser humano guarda una relación existencial con el mundo al que pertenece, si nos hacemos en el mundo y por el mundo, entonces el Mundo de terror Atómico pedía un Humano Atomizado y atemorizado. No hay Bomba, Explosión y cráter que no traiga consigo máscaras de gas, maniquís, y caras de espanto. 

Desde entonces han pasado casi 100 años, y el dominio total de las capacidades tecnocientíficas se intensifica y alcanza un nuevo umbral en el que, al científico nuclear viene a sustituirle el científico de IA. La IA está en todas partes, como lo estaba el
temor atómico. Por eso hoy, Alex Karp, director ejecutivo de Palantir, puede escribir en el epígrafe 12 de su manifiesto:

La era atómica está llegando a su fin. Una era de disuasión, la era atómica, está terminando, y una nueva era de disuasión basada en la IA está a punto de comenzar.

Este Valiente Nuevo Mundo que se cierne sobre lo humanidad, ¿qué humano solicitará?

La exposición de Sergio Frutos es un necesario y valiente retrato antropoecológico de un mundo que, aunque periclitado, nos lega una pregunta que no deberíamos tardar en contestar:

Si es verdad que para cada mundo hay un humano, ¿qué clase de mundo estamos dispuestos a construir, para convertirnos en los humanos que deberíamos ser? ¿Qué clase de humanos deberíamos ser, para construir un mundo que merezcamos habitar?

El grabado japonés es el paradigma de la unión entre arte y artesanía. En sus imágenes confluyen belleza estética y maestría artesanal, una mirada poética hacia el entorno y la destreza manual necesaria para plasmarla. La complejidad de su sencillez convierte el grabado japonés en la perfecta antítesis de nuestro tiempo, en el medioambiente (FÛDO) estético perfecto para escapar del nuestro. Vendemos Grabados Japoneses porque son un mundo mejor.

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Grabado Japonés